Trump ataca a la prensa y sus detractores y defiende el muro fronterizo

ASHINGTON – En pleno elemento con su base conservadora, el presidente Donald Trump atacó con dureza a los “falsos” medios de comunicación, a los que acusó de tergiversar su condena de grupos supremacistas,  exigió al Congreso la construcción del muro fronterizo aún bajo riesgo de un cierre del gobierno,  y dejó en claro que otorgará un perdón al exalguacil del Condado de Maricopa, Joe Arpaio.

Trump realizó su primer mitin en Phoenix (Arizona) para su reelección en 2020 en el Centro de Convenciones, en el que ofreció un disperso y furibundo discurso de poco más de una hora en el que arremetió contra todos sus presuntos enemigos, incluyendo a los republicanos del Senado pero que, de inmediato, fue criticado por analistas demócratas y republicanos.

Un día después de ofrecer un discurso de unidad nacional, Trump llegó a Phoenix con otro muy combativo, con una larga lista de quejas contra la gente “mala” y “muy dishonesta” en los medios de comunicación; contra los republicanos, que no han logrado anular “Obamacare”, y contra los demócratas, a los que tachó de “obstruccionistas” y “carentes de ideas”.

Fue su primera visita presidencial a Phoenix, y en el mismo lugar donde en julio de 2015 delineó su política de “mano dura” contra la inmigración ilegal. Trump regresó a Phoenix en agosto de 2016, tras su controversial viaje a México.

Así, Trump dejó entrever que en algún momento otorgará un perdón presidencial para Arpaio, condenado por desacato criminal y que recibirá el próximo 5 de octubre su sentencia de hasta seis meses en prisión.

El mandatario dijo que Arpaio fue condenado “por hacer su trabajo” contra los inmigrantes indocumentados pero hizo la “predicción” de que el atribulado exalguacil “estará bien”.

“No lo haré esta noche (el perdón), porque no quiero causar ninguna controversia. Pero el aguacil Joe puede sentirse bien”, afirmó Trump, quien pasó la noche azuzando a su base contra lo que percibe como sus enemigos.

Trump instó a los líderes del Congreso a que aprueben la construcción del muro –así tengan que arriesgar un cierre parcial del gobierno- y recuerden que su tarea es “representar a los estadounidenses”.

“Tienen que representarlos sobre la frontera, los impuestos, el cuidado de salud, y cualquier otro asunto que afecte sus vidas”, dijo Trump, en un discurso que salpicó con sus conocidas frases de populismo económico y una “agenda pro-trabajadores”.

Dirigiéndose a los demócratas, Trump les advirtió que al oponerse al muro, están poniendo en riesgo la seguridad de los estadounidenses.

También insistió en que “Obamacare” ha sido un “desastre” y que seguirá luchando para que el Congreso lo anule. Se quejó de que en el Senado, los republicanos perdieron por solo un voto.

Sin mencionarlos por nombre, para comportarse “presidencial”, Trump atacó a los senadores republicanos por Arizona, John McCain, quien torpedeó la anulación de “Obamacare”, y Jeff Flake, a quien acusó de ser “débil sobre las fronteras, débil con el crimen”.

El público, mientras tanto, puntualizaba o interrumpía sus frases con gritos de “construye el muro”, “vacía el pantano”, o simplemente abucheaban a los medios de comunicación,  especialmente cuando Trump arremetió contra CNN, “The New York Times” y “The Washington Post”.

 Eclipse de los hechos sobre Charlottesville

Trump dedicó buena parte de su discurso a acusar a los medios de tergiversar sus declaraciones  sobre la violencia en Charlottesville (Virginia), en la que Heather Meyer murió arrollada por un supremacista, y responsabilizó a la prensa por las crecientes divisiones raciales en EEUU.

En el marco de una operación de control de daños, Trump leyó parte de las declaraciones que hizo tras los enfrentamientos entre supremacistas y grupos antirracismo, aunque omitió las referencias que hizo entonces a la “izquierda alternativa”, y cuando dijo que “ambos lados” compartían culpa por la violencia, y que “hay gente buena” en ambos lados.

Además, omitió que la mayoría de sus declaraciones han sido transmitidas en vivo y en su totalidad, por lo que el comentarista de CNN, Don Lemon, calificó el discurso como un “eclipse de los hechos”.

Trump finalizó su disperso discurso como lo comenzó, paradójicamente, con amagos de un llamado a la unidad nacional, y con su consabida promesa electoral de “recuperar la grandeza de EEUU” (“Make America Great Again”).

Pero si Trump espera la cooperación de los legisladores en ambas cámaras del Congreso sobre recortes tributarios, la infraestructura, el muro y sus demás prioridades políticas, la táctica y la retórica que adoptó esta noche, incluso contra miembros de su propio partido, complicará la tarea, según observadores.

De hecho, algunos legisladores demócratas y republicanos han comenzado a cuestionar la estabilidad mental de Trump, y si el Congreso debe estudiar la posibilidad de invocar la 25 enmienda para obligarlo a abandonar el poder.

Afuera, mientras tanto, las protestas que comenzaron pacíficamente terminaron en caos cuando la policía trató de dispersar a los manifestantes “anti-Trump” con balas de goma y bombas lacrimógenas.

Aunque Trump ridiculizó el “bajo número” de manifestantes afuera, en realidad las imágenes de televisión mostraban a miles de manifestantes que se tomaron las calles del centro de Phoenix para protestar contra su visita, portando carteles, megáfonos, y mantas con mensajes progresistas, además de botellas de agua para resguardarse de las temperaturas que alcanzaron los 107 grados F.

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