El escándalo de Odebrecht sacude a las clases políticas de América Latina

LIMA, Perú — El expresidente peruano Alejandro Toledo se convirtió en un prófugo de la justicia al ser acusado de aceptar sobornos. En Colombia, los fiscales dicen que el equipo de campaña de reelección del presidente Juan Manuel Santos aceptó dinero de sobornos. Y los agentes de inteligencia de Venezuela detuvieron a periodistas y expertos que investigan las vinculaciones de los funcionarios gubernamentales con actos de corrupción.

El mayor escándalo de corrupción de América Latina está sacudiendo a las clases políticas del continente.

Todo esto conduce a Odebrecht, la constructora brasileña especializada en desarrollar grandes proyectos en toda la región. A fines del del año pasado, la empresa firmó acuerdos con los gobiernos de Estados Unidos, Brasil y Suiza para pagar multas por hasta 4500 millones de dólares por haber infringido la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, a raíz de un esquema que implicó sobornos por 800 millones de dólares a cambio de lucrativos contratos.

Fue el mayor arreglo anticorrupción de la historia.

Los fiscales dijeron que la compañía pagó sobornos en 100 proyectos en más de una docena de países, de México a Angola; en un caso llegó a comprar una sucursal bancaria local para ocultar las transacciones, e incluso abrió una división dedicada exclusivamente a manejar pagos.

En toda América Latina la empresa desarrolló proyectos de puentes, represas, centrales eléctricas, carreteras y tramos viales para conectar países como Brasil y Perú, que superaron en más de cuatro veces los presupuestos originales. Casi tres años de investigaciones llevaron a que 77 ejecutivos brasileños de Odebrecht firmaran acuerdos con la justicia y a que el expresidente ejecutivo de la compañía, Marcelo Odebrecht, esté en prisión.

Ahora se están formulando cargos en toda la región.

“Una vez que comiencen a investigarse esos casos, será una caja de Pandora que podría durar años”, dijo Shannon O’Neil, analista del Consejo de Relaciones Exteriores. Sin embargo, lo calificó como un desarrollo positivo para la región porque muestra que “el movimiento anticorrupción en América Latina está ganando terreno”.

Tal vez el caso más espectacular hasta ahora sea el que involucra a Alejandro Toledo, quien fue presidente de Perú de 2001 a 2006, y es considerado como prófugo desde la semana pasada, cuando un juez emitió una orden de arresto por acusaciones de haber recibido sobornos por una suma de hasta 35 millones de dólares.

El domingo por la noche, Toledo publicó en Twitter una declaración donde aseguraba su inocencia y negaba que estuviera escondido.

“Nunca me he fugado de nada. Cuando salí del Perú, no había cargos de Odebrecht en mi contra, pero me llaman ‘fugitivo’”, escribió, sin aclarar su paradero. El actual presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, le ha pedido al presidente Trump que extradite a Toledo si lo encuentran en Estados Unidos.
Fuente: nytimes.com